(No es un programa de radio, es un abrazo)

miércoles, 12 de marzo de 2014

Kitty Quispe. De Villa El Libertador al mundo.





Muchacha ojos de papel (Kitty Quispe)

Por Florencia Gordillo

Cada 8 de marzo, las fronteras se quebrantan para homenajear a la mujer: la ama de casa, la prostituta, la docente, la enfermera, la madre, la golpeada, y la mujer que pese a que su DNI indica sexo masculino se siente mujer en todos los ámbitos de su vida. LA travesti es una mujer ejemplo de lucha y resistencia, que muchas veces elige una esquina para mostrarse siempre hermosa, con frío o calor.
Kitty Quispe es maestra, enfermera y peluquera, una mujer trans que acoge la poética zona sur de nuestra ciudad. Tiene algo visto pocas veces: “huevos femeninos”.
Su pasión por la estética nace de su admiración por la mujer y se entrelazó con una vigorosa lucha social, que terminó por engendrar los imponentes desfiles-show de barrio Comercial. Su intención era insertar a las mujeres del barrio en lo cultural (con el correr de los años se fueron sumando varones) y terminó convirtiéndose en una mujer imposible de no admirar y querer. Los desfiles son el símbolo de la inclusión. Todos están invitados a esos cinco minutos donde las miradas se fijan en el arte del que estamos impregnados y por eso cada año los desfiles crecen, convidando música, coreografías, elección de reinas y peinados en un ambiente familiar donde reluce la elegancia, la simpatía y el buen gusto.
Su ímpetu se resguarda tras un delicado velo. “La estética cambia pero el corazón no” confiesa. Respetuosa y sabia entendedora del eclecticismo humano, valora a quien comprende que “la iglesia se hace en la calle o en la vida”. Allí es donde emanan como potentes balas los valores que le enseñó a empuñar su madre, un tanto evangelista y otro tanto católica.
Siempre llevó su condición con naturalidad y liviandad, y aún hoy a través de la educación y de la información sigue concientizando sobre la “aceptación del género” de cada uno. “La sociedad discrimina porque ignora” es una de las banderas que enarbola Kitty y nos aproxima a un universo que no todos conocen:
·         Transformista es aquel hombre (gay o no) que se viste de mujer en algunas ocasiones de su vida, puede ser un actor o no.
·         Travesti es quien se siente mujer pero goza con sus genitales, es decir, como varón.
·         Transgénero es aquel se viste y se siente mujer en todos los ámbitos.
·         Transexual es quien se opera para identificarse con el sexo del que se siente, se trata de una adecuación sexual.
Hoy la realidad cambió, las minorías pueden disfrutar de pequeños cambios como la Ley de Identidad de Género. Sancionada el 9 de mayo de 2012 permite que las personas puedan ser inscriptas en sus documentos de identidad con el nombre y el sexo que elijan, incluyendo la cobertura de los tratamientos médicos de adecuación a la expresión de género en el Plan Médico Obligatorio que contempla el sistema de salud público y privado. Esta ley es el fruto de mucho trabajo, marchas y protestas, de tardes de invierno y verano recolectando firmas. Pero todavía nos queda mucho por pulir como sociedad, principalmente no rotular. Está arraigada la costumbre de adjetivar un evento como “trans” y sin embargo no hacemos lo mismo cuando se trata de la heterosexualidad.
Está en pareja hace 15 años y todos los días de su vida anhela ser madre. Creció con una prima, a quien escuchó por primera vez excusar un dolor mesntrual tras la clásica frase “me vino la regla”, y recuerda de niña haber querido usarla como excusa una vez que le dolía la panza.
Pese a su linaje peronista y cumplir años los 17 de octubre, no trabaja para la política. Su actuar trasciende esas barreras, siente que está más allá de todo “ese círculo”. En el 2011 le dieron una distinción  por ser la primer persona trans que trabaja en lo social.
Trabajó en televisión en un programa de cuarteto donde tenía un segmento de estética. También trabajó en teatro, en la obra “Por las trabas de la vida”, que incluye proyecciones, música y un final que le garantiza las lágrimas al más frívolo. La obra trata tanto de su condición como de los límites y los palos que se esconden en la mas insospechada esquina.

“Lo importante del ser humano ante todo es tener su propia identidad y tratar de ser feliz cada día. Uno no tiene que ponerse topes sino metas y objetivos.” Kitty es de esas mujeres combativas que te imponen su pasión con solo hablar, que te invitan a tomar el arte como arma para salir a la vida, resguardando siempre la sensibilidad. Es una de las tantas mujeres luchadoras que la calle le rinde homenaje día a día y que deslumbra cualquier alma opaca que divaga por esta ciudad.

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